Hay muchas cosas que han sucedido y no es que yo las haya planeado, sino que más bien quise viajar en ellas hasta encontrármelas. Si, como bien dije alguna vez, son convicciones propias que he ido estableciendo conforme al tiempo, convicciones que he ido madurando y que van a seguir así continuamente.Frente a este acontecer de experiencias, me detuve un minuto y me encontré con acciones erradas y acertadas de mi parte y de los otros. Hablando acerca de la reflexión que hice de esas acciones que tuve, debo decir que aprendí de éstas y que no las considero un karma, sino más bien como una posibilidad de tomar la iniciativa de estar en el lugar e idea que realmente uno quiere, hacer frente a las influencias positivas y negativas, pero no dejarse persuadir por éstas últimas.
De la mano de la adversidad, abrí los ojos y me dí cuenta que hay visiones de la vida de algunas personas que realmente no me hacían bien, por lo que tuve que optar por un alejamiento radical. Lo más extraño de todo esto es que algunas de esas personas seguían buscándome, como si yo fuera realmente imprescindible en sus vidas y en verdad, creo que no lo era y tampoco era mi propósito. Sin embargo, creo que no me pueden detener en sus caminos y obligarme a estar en él inmovilizada y enganchada en un leit motiv con el cual no me sentía identificada, ni menos cómoda.
Por otro lado, también surgieron las verdaderas caras de esas personas que creaban incertidumbre en mi vida, caras que siempre estuvieron y que no quise ver bien. Y obviamente, eso trae consigo una enorme desilusión, pero siempre ese sentimiento no dura por mucho tiempo. Así también, estoy acostumbrada a los prejuicios de cierto tipo de gente, es algo con lo que se convive, pero que no se le debe tomar mucha importancia. Es bastante obvio también que la gente cuando pierde intenta buscar el punto por el que más te duele. Pero el dolor está en movimiento e instruye. Así también, cuando la felicidad está de tu lado, realmente los prejuicios valen en un período corto de tiempo y demuestra que "esa persona" nunca te conoció lo suficiente y lo necesario. Es de esperar que te critiquen en forma poco constructiva cuando tú estás haciendo tu propia vida, cuando quieres mejorar e incluso ayudar y no quieres seguir en la idea desequilibrada del otro al que nunca le importaste ni como ser humano, ni como amigo. Pero el tiempo es sabio, define y aclara todo lo que inquieta y quien no es suficientemente humilde con la ayuda gratuita, no merece más que la libertad de su propio pensamiento encapsulado. Están dos opciones, que se enfrasque y reciba soledad o que cambie sus perspectivas de vida.
Con lo anterior, estoy contándolo por aquí para que aquel que lo intente leer y que viva lo mismo no sienta que es la única persona que lo vivió. Para que sienta que hay un otro empático que también le sucedió. No obstante, tengo absolutamente claro en este instante que vivo en un mundo variable y así como ayer puede haberme importado, ahora es más una experiencia risible y en la que ahora no tiene mucho peso en mi vida actual. Lo tomo como esos cuentos infantiles de niños en los que sabes desde un principio el final que tiene e incluso la moraleja. Es chistoso, porque uno incluso quiere intervenir aún más en la historia, para ver si así cambia o si viene algo que te sorprenda, pero no... pasas a ser la antagonista con sensiblería que afecta de algún modo a los que se creen protagonistas, eres la poco neutral, la analista de sofá, la filósofa encerrada en su mundo y hasta pueden catalogarte por lo que haces y no por quien realmente eres. De todas formas, el mundo entero puede decir de mí lo que quiera... Ahora que me afecte, depende del grado de vínculo que pueda tener con la persona que me enjuicie. Si no lo hay, la respuesta está más que clara...
Hablando del lado amable de mi presente, puedo decir que me siento totalmente involucrada con mi vida. Motivada en un todo por ciento, aprovechando todas las oportunidades que se me dan, inquieta en aprender mucho más de lo que ya he obtenido, trabajar en lo que ciertamente me gusta y me agrada. Acercándome a mis amistades y compartir nuestras experiencias de vida. Alejarme de otras que necesitan de su tiempo para aclararse, pero sé que estarán bien. Contenta por la posibilidad que tengo de volver a trabajar en lo que yo quiero, en mi vocación, aunque sea reemplazando, no sólo para obtener gratificación económica, sino por la posibilidad de ayudar a mis cercanos y estar ahí con ellos, por seguir desarrollándome profesionalmente y convertir mis sueños en metas. Y por supuesto, feliz de que la vida haya dado la vuelta mágica y encontrarme con el loquito risueño con el que siempre soñé y superó todas las expectativas, aquél que me acompaña y con el que quiero construir esa relación en donde puede ser posible soñar para toda la vida. Agradezco la locura de que exista, de que siga cautivándome todos los días y me enseñe que no hay nada más bonito que nuestro encuentro. Agradecida del hombre del que estoy orgullosa y que ahora está feliz de la vida carreteando con sus amigos. Agradecida de nuestra libertad y nuestro pololeo. Y que la vida siga su curso como lo sigue haciendo.


