Caja de Pandora resuelta



Ayer, antes de ir a la consulta, esperaba la micro en el paradero y en éste había un afiche de una mascota perdida, era como un Golden Retriever muy bonito, no sé si sería esa la raza en específico, pero me pareció lo más cercano. Pero al acercarme a este afiche, decía encima de todos los datos una frase con lápiz o algo de dudosa procedencia una frase que me llenó un poco de lata. La frase era "muérete". 

No podía creer que en algo que por sentido común supone dolor para una familia que está buscando desesperadamente un miembro del hogar, aunque sea un animal, haya llegado alguien de la nada, sin cultura, sin tino, sin empatía y dedicar una frase tan terrible como esa. Me llenó un poco de tristeza y empaticé porque cuando Inti, una perrita que yo tuve se perdió, pasé por lo mismo y ver sus carteles en cada paradero no era precisamente lo más increíble del mundo. Y ver los carteles rasgados tampoco.

Desde ese momento hasta hoy me puse a pensar en algo y llegué a una pequeña conclusión, la cual es que uno no puede pretender que todas las personas sean como uno quiere, porque "hay de todo en la vida del 'ñor". No quiere decir que uno sea más especial o mejor que otro, sino más bien que todos tenemos ciertas aptitudes y tendencias que nos llevan a sentir aprecio o sólo disgusto por las personas. Pero en ese pensamiento, también llevó a otro y pensaba cuánto me había quejado en algunos instantes de la vida por mi entorno, por la mala onda de algunas personas, por tantos cahuines, malos ratos y rabias que me habían hecho pasar. Resolviendo el tremendo acertijo, tiene una solución: No quedaba más que CAMBIAR el mismo entorno. Filtrar y quedarme con lo bueno. Compartir con las personas que nos hacen bien. En resumen, desprendernos de lo que nos trae mala energía.

Por lo mismo, he reconstruido otra perspectiva en cuanto a mi desarrollo personal. Me dedicaré a aprender más, a irme por no sólo un área, porque sé que puedo. No creeré más en seleccionadores chantas que sólo reclutan gente con un millón de diplomados, magísters y pitutos varios, en vez de tomar en cuenta a la persona que quiere tener una oportunidad para aprender y hacer bien su trabajo, no solamente en forma individual, sino en equipo. Me dedico ahora 100% a lo que me gusta, a lo que quiero y a lo que sé que puedo hacer bien y a lo que me falta, trabajarlo más. 

Homografías


No logro comprender la ambigüedad en la vida de algunas personas y cuando pienso en ella, me siento un poco responsable porque pienso que tal vez eso es lo que estoy atrayendo. Pero creo que algo muy importante y sabio, aunque sea subestimado, es el aburrimiento. El aburrimiento despierta algo nuevo que es necesario recuperar o redescubrir y creo sin duda que esa es mi misión en este momento. Hay que limpiar y ordenar un poco el espacio y mi trayecto, porque se puede degradar.

En el Club de los 27

... pero vivita y coleando. Recordé la multitud de locuras, como la angustia adolescente de pensar que volaría de este mundo antes. Pero no, la vida me entregó una infinidad de oportunidades que sigo teniendo hasta ahora  que da frutos y que he recolectado en el camino.

Es raro cumplir 27 años, me siento como Janis Joplin, Jim Morrison, Kurt Cobain y un montón de los increíbles que se fueron a la dimensión desconocida en esa edad (Y tan jóvenes, digo yo...). Me siento con un montón de pasión y con las mismas ganas de cambiar el mundo, pero lo he reemplazado por ser revolucionaria del mío. Un poco desconectada de esta generación, pero asimilando y acomodando como diría Piaget, descubriendo un poco, rescatando por aquí y por allá y habituándome a los distintos terrenos. Aún sensible de muchas cosas que a veces temo manifestar y que en otras ocasiones comparto; dándome cuenta que aunque hay muchas cosas sin sentido, hay otras que es rescatable buscar y encontrarse con la moraleja. Aún defendiendo al ser humano no oído y la causa que parece estar perdida y que nos mantiene con la furia de seguir.

Pasa el reloj y qué importante es que ese segundo pase y que lo cambie todo. Pero no me siento con esa figura de adultez tan impuesta socialmente. Y es que tanta seriedad no hace bien a los veintitantos. Parece ser que todo se vuelve más relativo, pero aún en esa característica está esa chance de poder elegir si regresar o avanzar. Pero desde esas alternativas y por la construcción de mi historia personal, tengo claro que me quedo en el "sólo aquí y ahora".

Los amigos siempre serán amigos

El fin de semana conversaba con mi amado de las amistades. En realidad, de las nuestras y de cómo la vida nos cambia. O tal vez, no es la vida la que nos cambia, sino la forma de llevarla a cabo en nuestras distintas experiencias. 

Fue muy duro darme cuenta que mi pololo estaba sintiendo y pasando por lo mismo que yo hace unos años atrás. Durísimo porque, ¿Cómo explicarle que no en todas las personas existe la neutralidad para comprender todos los acontecimientos? Es muy difícil de explicar y de entender. Y a veces uno se responsabiliza de todo un embrollo que en definitiva no fue creado sólo por uno. Y ese embrollo consiste en que si tienes un grupo de amigos y discutes con uno, terminando en una gran desavenencia, lo que sucede luego es que inevitablemente la historia es vista desde dos roles: uno que es considerado víctima y el otro victimario. El problema reside cuando el resto de los amigos se alían a ya sabemos quién. Esa es la tendencia, pero no todo tiene por qué ser de esa manera, aún más cuando todo un gran y complejo lío fue originado por malos entendidos de una o ambas partes. Otro gran problema: Tal vez tomar acciones, movilizarse y disculparse (aunque nada se haya hecho) y el amigo situarse en una posición de sentirse ofendido, cuando aún no cae en la cuenta que él ofendió también. Difícil situación, yo intenté aclarar, pero la otra parte al verme dispuesta a arreglar y conversar las cosas, no dijo más que el hecho de querer componer todo le traía vergüenza y se alejó. Así yo también, con el tiempo, yo me alejé también.

Hay distintas soluciones, yo tomé una con el tiempo (me costó llevarla a cabo, cómo no, si se trata de amigos que te han acompañado en grandes momentos). Pero le dije a él: Deja que el tiempo siga su curso. Él me miró de otra manera, me decía lo enojado que estaba del hecho de "estar siempre ahí, para todos". No pude contrariarlo, pues tenía bastante razón, duele bastante sentirse que tu presencia no es tan valorada como uno quiere. Y no duele al ego, duele al alma saber que hay amigos que prefieren estar con lo que provocó discordia más que unir a todo ese grupo del que vivieron buenos y malos instantes. No pude más que entenderlo, ya que me había percatado hace tiempo de esas cosas, pero como mujer que ama a un gran hombre y quiere verlo bien, sólo calla, pero esta vez asentí con él. Yo no puedo ser como otras mujeres que lo único que desean es que su pareja esté sólo en un metro cuadrado que ellas han creado, yo no. Porque yo amé con todo a esa persona: con su familia, sus aciertos y errores y, por supuesto, con sus amigos. Y ahora me doy cuenta, la vida se vuelve un poco latera cuando algo cambia, pero sólo espero que no sea ese cambio para siempre. Yo espero que algún día todo se calme, que el orgullo caiga y que la verdadera involucrada pueda enfrentar y conseguir soluciones. No creo que para ambos esto sea grato, para nada. Pero si lo que creo es que hay que reconocer lo sucedido. 

Finalmente, le dije a mi pololo que dejara que la vida pasara un poco y que se diera la posibilidad de conocer a otras personas, pero no en el sentido del reemplazo, sino de forjar nuevos lazos. No me comprendió bien, pero sólo espero que mientras se dé todo eso, todo tome un rumbo tranquilo y que pueda reencontrarse con esos viejos amigos. Yo sólo lo espero, por la reconstrucción de su amistad. Yo la reconstruí a mi manera, pero en el caso de él, yo siempre quiero lo mejor y lo que definitivamente lo haga feliz. Espero con toda mi alma que sea pronto.


Oportunidades

 

Acabo de terminar un informe urgente que me habían pedido. Y tengo que decir que me siento conforme de terminar una tarea. En realidad, en mi vida me carga dejar cosas a medias, me gusta cumplir cada plazo y es por eso que me comprometo en lo que realmente me interesa. Esto me ha entregado muchos frutos, me hace sentir que aunque no todo se puede controlar, en esto si puedo hacerlo y orientarme a buenos resultados. Y en realidad, es así mi nueva forma de cumplir mis sueños y mis metas, pero no todo puede realizarse al instante, porque voy paso a paso y tomo un respiro para ser paciente y he descubierto que si, lo soy y bastante, tengo tolerancia y puedo esperar que todo siga un curso propio o inesperado. Y me gusta sentir la vida así. 

Por otro lado, siento que ha sido bastante bueno reconciliarme con las oportunidades. Definirlas de otra manera, mirada desde otro diccionario vital y dejar de lado esa obsesividad de encontrarme con ellas. Porque, después del transcurso del tiempo, uno logra descifrar el propósito de estas oportunidades que uno busca incesantemente y la gran verdad, obvia para algunos, descubierta por otros como yo es que siempre están ahí, encima tuyo y van caminando a tu lado. Claramente, uno no puede ver nada sin antes no trabajar por lo que uno quiere. A veces requiere esfuerzo, en otras simplemente es algo inherente a uno, no por la suerte, sino por la forma de ver las pequeñas y grandes cosas de la existencia. Y pasa aún más cuando uno desenfoca la excesiva mirada hacia uno mismo, porque se percata hasta del más mínimo detalle de lo que ocurre; comienza al mismo tiempo a decidir y a revisar qué es lo que nos conviene a nuestro camino. Como ayer, que deseché una oferta de trabajo muy buena, pero habían dos factores importantes: la lejanía, el dinero y mi responsabilidad ética con la gente que trabajo actualmente. No me sentiría bien dejando de ser humanista en todo sentido, unas cuantas lucas de más no sirven si realmente uno no se siente cómodo, además que ésta viene y va. No me hace feliz tener unas lucas de más para tener el doble de las cosas que ya tengo. Si me haría feliz tener un hogar, no sólo una casa. Y hogar lo digo, para forjar mi independencia y tener mi propio espacio, con mi amado, por supuesto. Si me hace feliz comprarle un helado gigante a alguien y conversar todo el camino antes y después de tenerlo. O tal vez salir de viaje a un lugar desconocido en micro, aunque he pensado muchas veces en que necesito un auto para llevarme a mi mamá y papá a otros lugares donde ellos puedan descansar y conocer. Esas experiencias si me hacen feliz. Y lo digo en presente, porque las sueño constantemente y creo en las oportunidades. Y en general, todo lo que se vive es una chance, uno lo toma, lo deja o mantiene la resignación. Yo opto por tomarla y en eso va inclusive la gente que me valora y yo lo hago también, un feedback bonito que de verdad vale la pena saber que existe.

Entre otras cosas, me siento mucho mejor que la última vez que escribí por aquí. Y por lo mismo lo hice, me di la oportunidad de que todo vaya como un río. Las aguas siempre serán las mismas, lo diferente es la corriente.



Nido



Se me hace difícil comprender este pseudo nido vacío y lo digo así, porque sé en mi interior que no será verdadero hasta que comprenda que ha estado durmiendo en ese camino. Se me revuelve el estómago pensar que está pasando frío o que tiene alguna complicación para algo tan sencillo como tomar una micro. Y ahora que lo veo, no es tan sencillo, porque cada vez la micro cuesta más. Y queriendo recuperar un poco el aliento, reviso Facebook, a ver si me pillo con alguna novedad como que volvió a su casa y mi hermana y cuñado, de paso, todos, transformamos las lágrimas por sueño recuperado.

Inevitable asociar la situación con una escena de Febrero de 2005, la cual por cierto, es mía. Pero no vuelven los recuerdos, sino más bien los errores que fueron paridos por la impulsividad, la ilusión y la terquedad de pensar un sentimiento y encerrarlo en un espacio de sólo dos personas. El problema que al mismo tiempo (y con el tiempo) se vuelve en solución es precisamente cuando los ojos tienen un mejor enfoque. Hablo de la proyección del alma que descubre posteriormente que el mundo es más fluido de lo que uno realmente cree. Que la vida fluye y que no se detiene. No sé si esto tiene una connotación rápida o lenta, pero ciertamente depende de nuestras decisiones y que a veces más que acelerar, sólo nos precipitamos para entender que nuestro mejor destino es que toquemos la realidad para crear o imaginar la vida que queremos, pero en el presente. Por eso entendí... Esa vida que queremos es, obviamente, la felicidad y la tranquilidad. Aunque pueda que hayan pensamientos automáticos donde uno se autoboicotee, ante cualquier cosa, la búsqueda está en la felicidad y tal vez, en el mismo saco vaya lo que definimos como libertad. 

Pero buscar la felicidad es algo que definitivamente cuesta, pero se trabaja. Así como la comprensión de un sentimiento, especialmente el que me cegaba en ese momento no es reducido. Yo lo entendí luego como algo donde se obtiene privacidad, pero también se comparte cada día... Y viaja en todo, el desarrollo, la familia, la vocación, los hobbies, en cada cosa... Es tan amplio. No obstante, qué difícil puede ser meditar por más de un segundo y lo es más en el mundo en que estamos que casi te pide el entorno correr para alcanzar algo o no pestañear para perder. Y pienso ahora, aún en esta tristeza que he tratado de ignorar de anteayer y hoy que es importante perder para ganar. Importante adolescer, importantes son los duelos para alcanzar un poco de madurez aunque sean como un balde de agua fría o adquieras rumiación mental por días, meses o años... Necesario por lo demás caminar sin zapatos que te han regalado tus papás en un trecho lleno de piedras. O experimentar frío o pobreza si es que has tomado una decisión con esas características: fría, pobre y le agrego otro adjetivo, dura. Por qué no "adulta". Y no quiero decir que esto tenga un objetivo masoquista, sino más bien porque en la vida uno debería responsabilizarse por esas decisiones... Yo espero que al final, niño-hombre nacido en Julio y que eres un fruto, no madures a la fuerza, en manos de otros... sino que caigas del árbol como en lo natural se vive. Y que en ese trayecto hasta el suelo, en lo del medio, comprendas que incluso esos mejores amigos en algún momento no escucharán, no llamarán, por lo que sea que vivan en su diario vivir y que al final en el horizonte, el único refugio es la familia y las convicciones que madurarán contigo. 

Te quiero, Jeremy. 

Gente loca



Hoy ha sido un día de completo ocio, pero que me ha permitido ahondar acerca de algunas cosillas que se manifiestan en la vida. Y me he dado cuenta que hay gente terriblemente extraña y loca. Puedo dar muchos ejemplos, los más notables que he podido percatarme es el hecho cuando quieren ser egoístas con un cantante o una banda. Me pasó el otro día, cuando acompañé a mi sobrina al Hotel para que viera a una banda en particular de la que no puedo negar, me gusta muchísimo desde los 15 años. Ahí me percaté de muchas cosas, entre ellas es que aunque es inevitable que siempre haya grupos de fans que mueran por un artista, desconocen el arte del músico, lo que nos quiere decir y regalar, lo que nos hace identificarnos con la música. El problema es cuando el ser fan se vuelve ser obsesivo y ególatra y, ¿Por qué digo ególatra? Porque no interesa más que tener la foto con el artista para ostentarla entre los amigos y conocidos y aún más, se desconoce gran parte de su discografía (no es que tenga que saberlo todo, pero al menos, informarse un poco más, porque puedes amar a la banda por lo radial, pero también puedes hacer críticas de lo que ha hecho). Lo que más me causó risa y encontré interesante es que una niña de la supuesta "comunidad" de fans de la banda, la cual era la competencia de otra página de fans en la que mi sobrina es una de las administradoras (hay una supuesta rivalidad, por culpa de un cabro chico que dejó la embarrada entre ambas páginas), le dice a ella que se estaban enumerando todos para que alcanzaran una fotografía con los miembros del grupo y que no fuese "tan groupie" y no se abalanzara. ¿Perdón? No sabía si ponerme a reír o a llorar. De todas formas, considero que es parte de esa generación que nació en los 90's que sean de esa manera, un poco egoístas, individualistas y recelosos con la música. Me sentía extraña ahí en ese lugar, porque ni siquiera, aunque me gustara la banda quería una fotografía y además, por un tema de lucas tampoco iba a asistir al concierto, entonces con lo único que me conformaba era esperar un par de años para ver un show de más horas (porque ellos estarían en Lollapalooza) y lo más importante, refugiarme en los discos que había logrado tener por cassette o descargando hace unos buenos años atrás (que eran difíciles de conseguir, por cierto). 

Encuentro extraño porque siempre he entendido que la música es un sentimiento compartido que conecta a las personas, más que separarlas. Entiendo que con ciertos estilos se agrupan personas, pero también creo que es importante creer en la diversidad. Y esto no tiene absolutamente que ver con que las personas mientras más años tengamos más sabremos de música, para nada. Yo creo que ésta es universal y que por un cuento de identificación puedes lograr informarte más o menos de ella, pero por sobretodo disfrutarla. 

Otro ejemplo: En el mismo Hotel vi a personas con las que por diferentes motivos, tuve un desencuentro. Al menos uno de ellos saludó cortésmente, olvidando toda mala onda, el otro ni siquiera saludó y apenas me vio salió arrancando. Eso es para que aprendan, queridos amigos, que hay personas que suelen escudarse tras una pantalla de computador, enviarte comentarios carentes de fundamento por los medios que entrega el Internet y criticarte de forma absurda de algo que tú no hiciste y además se dan el tiempo de enrostrarte la profesión encima y hablar de ética como si tuviesen un magíster en el tema. Muy chistoso, pero al menos seguiré esperando que algún día aprendan a responder y no a reaccionar.

Y el último ejemplo: Ayer en el Apumanque fui a buscar a mi hermana mayor al trabajo y cuánta cantidad de gente claramente adinerada, cuica, hablando tonteras y siendo consumista a morir. Como si el mundo se fuese a acabar si no compran la ropa de marca o la hamburguesa con papas en el Burger King y a última hora, sin pensar que hay personas que trabajan ahí y lo único que quieren es estar con su familia para compartir con ella y que además viven lejos; en la periferia como dirían ellos. Cuánta gente hablando del Iphone, del Blackberry o del celular de último modelo, cuando son tan desechables que en un par de años probablemente ni existirán. Yo tengo un celular que parece control remoto y sólo llama, con suerte tiene radio. Y vivo feliz con eso, lo cargo de vez en cuando porque no me alcanza para un plan. Y no puedo creer que hay gente que llore y no pueda vivir sin eso. 

Por otro lado (y aquí va otro ejemplo), veo con mis propios ojos como colegas míos y otros profesionales, una vez que se ven con una profesión estable (claro que muchas veces conseguida con pituto) y que ganan de repente un sueldo gigante, se desesperan y ya se sienten omnipotentes. Me pasó hasta que una persona, hasta en ese entonces, amiga mía, comenzó a enjuiciar a sus pacientes por la ideología política tratándolos de "mediocres", cuando en nuestra profesión no debe buscar juicios sobre alguien que nos está pidiendo ayuda. Y después esa misma persona ostenta lo material frente a un grupo de amigas y colegas, para mirarlas por debajo de los hombros porque por desgracia aún no han tenido la oportunidad de trabajar, entonces sabemos supuestamente menos que ella. Increíble que existan personas así cuando sabes que su pasado fue más bien complicado incluso, me resulta increíble que no aprendan y que sean así de orgullosas y arrogantes de la noche a la mañana. Pero me siento afortunada, porque a pesar que conozco gente así, también siento que he tenido una familia que me ha enseñado el valor de la humildad, de mirar más allá de mi misma y saber valorar cada momento. Me siento afortunada que teniendo casi 27 años y aunque no tenga aún mi propia casa, tengo algo importante y que son mis convicciones, en ir paso a paso con todas las dificultades que implica y queriendo mi profesión no sólo por el sueldo que voy a recibir al final de los 45 minutos, sino porque sé que estoy aportando mi grano de arena para que esa persona se cure del alma, sea cual sea el motivo que la aqueje. Y más allá de la profesión, en lo humanitario, sé que cada persona está alcanzando su leit motiv y dejarlos ser en ello. Y valorar lo positivo por sobretodo.