
Hoy ha sido un día de completo ocio, pero que me ha permitido ahondar acerca de algunas cosillas que se manifiestan en la vida. Y me he dado cuenta que hay gente terriblemente extraña y loca. Puedo dar muchos ejemplos, los más notables que he podido percatarme es el hecho cuando quieren ser egoístas con un cantante o una banda. Me pasó el otro día, cuando acompañé a mi sobrina al Hotel para que viera a una banda en particular de la que no puedo negar, me gusta muchísimo desde los 15 años. Ahí me percaté de muchas cosas, entre ellas es que aunque es inevitable que siempre haya grupos de fans que mueran por un artista, desconocen el arte del músico, lo que nos quiere decir y regalar, lo que nos hace identificarnos con la música. El problema es cuando el ser fan se vuelve ser obsesivo y ególatra y, ¿Por qué digo ególatra? Porque no interesa más que tener la foto con el artista para ostentarla entre los amigos y conocidos y aún más, se desconoce gran parte de su discografía (no es que tenga que saberlo todo, pero al menos, informarse un poco más, porque puedes amar a la banda por lo radial, pero también puedes hacer críticas de lo que ha hecho). Lo que más me causó risa y encontré interesante es que una niña de la supuesta "comunidad" de fans de la banda, la cual era la competencia de otra página de fans en la que mi sobrina es una de las administradoras (hay una supuesta rivalidad, por culpa de un cabro chico que dejó la embarrada entre ambas páginas), le dice a ella que se estaban enumerando todos para que alcanzaran una fotografía con los miembros del grupo y que no fuese "tan groupie" y no se abalanzara. ¿Perdón? No sabía si ponerme a reír o a llorar. De todas formas, considero que es parte de esa generación que nació en los 90's que sean de esa manera, un poco egoístas, individualistas y recelosos con la música. Me sentía extraña ahí en ese lugar, porque ni siquiera, aunque me gustara la banda quería una fotografía y además, por un tema de lucas tampoco iba a asistir al concierto, entonces con lo único que me conformaba era esperar un par de años para ver un show de más horas (porque ellos estarían en Lollapalooza) y lo más importante, refugiarme en los discos que había logrado tener por cassette o descargando hace unos buenos años atrás (que eran difíciles de conseguir, por cierto).
Encuentro extraño porque siempre he entendido que la música es un sentimiento compartido que conecta a las personas, más que separarlas. Entiendo que con ciertos estilos se agrupan personas, pero también creo que es importante creer en la diversidad. Y esto no tiene absolutamente que ver con que las personas mientras más años tengamos más sabremos de música, para nada. Yo creo que ésta es universal y que por un cuento de identificación puedes lograr informarte más o menos de ella, pero por sobretodo disfrutarla.
Otro ejemplo: En el mismo Hotel vi a personas con las que por diferentes motivos, tuve un desencuentro. Al menos uno de ellos saludó cortésmente, olvidando toda mala onda, el otro ni siquiera saludó y apenas me vio salió arrancando. Eso es para que aprendan, queridos amigos, que hay personas que suelen escudarse tras una pantalla de computador, enviarte comentarios carentes de fundamento por los medios que entrega el Internet y criticarte de forma absurda de algo que tú no hiciste y además se dan el tiempo de enrostrarte la profesión encima y hablar de ética como si tuviesen un magíster en el tema. Muy chistoso, pero al menos seguiré esperando que algún día aprendan a responder y no a reaccionar.
Y el último ejemplo: Ayer en el Apumanque fui a buscar a mi hermana mayor al trabajo y cuánta cantidad de gente claramente adinerada, cuica, hablando tonteras y siendo consumista a morir. Como si el mundo se fuese a acabar si no compran la ropa de marca o la hamburguesa con papas en el Burger King y a última hora, sin pensar que hay personas que trabajan ahí y lo único que quieren es estar con su familia para compartir con ella y que además viven lejos; en la periferia como dirían ellos. Cuánta gente hablando del Iphone, del Blackberry o del celular de último modelo, cuando son tan desechables que en un par de años probablemente ni existirán. Yo tengo un celular que parece control remoto y sólo llama, con suerte tiene radio. Y vivo feliz con eso, lo cargo de vez en cuando porque no me alcanza para un plan. Y no puedo creer que hay gente que llore y no pueda vivir sin eso.
Por otro lado (y aquí va otro ejemplo), veo con mis propios ojos como colegas míos y otros profesionales, una vez que se ven con una profesión estable (claro que muchas veces conseguida con pituto) y que ganan de repente un sueldo gigante, se desesperan y ya se sienten omnipotentes. Me pasó hasta que una persona, hasta en ese entonces, amiga mía, comenzó a enjuiciar a sus pacientes por la ideología política tratándolos de "mediocres", cuando en nuestra profesión no debe buscar juicios sobre alguien que nos está pidiendo ayuda. Y después esa misma persona ostenta lo material frente a un grupo de amigas y colegas, para mirarlas por debajo de los hombros porque por desgracia aún no han tenido la oportunidad de trabajar, entonces sabemos supuestamente menos que ella. Increíble que existan personas así cuando sabes que su pasado fue más bien complicado incluso, me resulta increíble que no aprendan y que sean así de orgullosas y arrogantes de la noche a la mañana. Pero me siento afortunada, porque a pesar que conozco gente así, también siento que he tenido una familia que me ha enseñado el valor de la humildad, de mirar más allá de mi misma y saber valorar cada momento. Me siento afortunada que teniendo casi 27 años y aunque no tenga aún mi propia casa, tengo algo importante y que son mis convicciones, en ir paso a paso con todas las dificultades que implica y queriendo mi profesión no sólo por el sueldo que voy a recibir al final de los 45 minutos, sino porque sé que estoy aportando mi grano de arena para que esa persona se cure del alma, sea cual sea el motivo que la aqueje. Y más allá de la profesión, en lo humanitario, sé que cada persona está alcanzando su leit motiv y dejarlos ser en ello. Y valorar lo positivo por sobretodo.