Me siento acostumbrada en el hecho de persistir en mis metas, de trabajar en mis defectos, porque sé que los tengo y los reconozco aunque me demore en hacerlo, en pulir mis virtudes para poder desarrollar otras aptitudes en mí. Y también me siento acostumbrada, a través de experiencias de vida, de mi crianza, de los valores que he recibido y los errores que he cometido también, en creer en que mis actitudes actuales están basadas en la honestidad y están fuera del maquiavelismo. No soy del tipo de personas que necesita surgir o tener un lugar a través de otro, tampoco aquella persona que necesita dejar en el suelo al otro para poder subir un escalón y mirarlo desde la altura en que yo me encuentro. No me considero egoísta, ni tampoco creo en la gente que lo es. Así, no sobrevaloro mis características o mis experiencias por sobre otros, porque aunque diferentes nos hacen únicos. Y me gusta estar situada en la humildad de lo que he logrado, de lo que vivo y de lo que soy y seré, porque todo éxito que he tenido, no lo obtenido sola, por mucho que mi esfuerzo sea el ingrediente principal: hay gente que ha creído desde siempre en mí y lo sigue haciendo, personas como mi familia, los cuales recibo un amor incondicional, personas que me han entregado tanta sabiduría que he sabido aplicarla en mi vida y compartirla, puesto que no puedo ser tacaña con lo que he aprendido o no por cuenta propia. Tengo claro también que soy un ser humano común, una mujer que también busca tener su propia felicidad (a mi manera) y que está sujeta a oportunidades como todos.Hay muchas cosas que en realidad aprecio de la vida, desde lo que yo proyecto y proyectan los demás. Y estos aspectos son los que agradezco y hacen que la vida tenga nuevos colores, sabores y miradas. La hace más rica. Pero si hay algo que aborrezco y que estoy aprendiendo a ignorar son aquellas personas tan superficiales que creen que algunas personas hacemos tal o cual acción con un signo de aprovecharnos de la gente y sentirnos más importantes porque las personas de buena fe si confían en nosotros.
No son más que personas que hablan, hablan y siguen hablando y riéndose sin analizar demasiado lo que piensan y atribuyen en los otros, demostrando sus propias carencias personales. Llegan incluso a malinterpretar lo que uno puede decir, reflejando una vez más que no son capaces de escuchar y de comprender lo que el otro quiso decir.
Cómo podría legitimar en realidad una opinión ajena que viene de personas que llevan a cuestas tanta trivialidad, envidia, megalomanía, predictibilidad e hipocresía, si verdaderamente ni siquiera pueden tener el coraje de decirte las cosas frente a frente y nunca se defienden solos. Cómo podría legitimar a mujeres y hombres que ya son mayores de edad, pero que padecen de pataletas y fantasías de niño chico, una falta de autoestima, madurez y tino del porte de un buque. Cómo validar a unos seres humanos que han logrado poco y nada de su propia vida, que recién están empezando y ya creen que están por sobre cualquiera que han conseguido mucho más que ellos a su misma edad a través de transparencia, convicción e inteligencia.
Por supuesto que no debería darle importancia a estas personas y cualquiera puede decir que soy una mujer totalmente grave en su manera de pensar y sentir. Pero si escribo sobre esto es porque soy una mujer que busca siempre expresarse y en este mundo viven muchas personas reprimidas y avergonzadas por este tipo de seres que no valen ni siquiera la pena mínima otorgarles palabras. Yo lo hago simplemente porque yo no soy como ellos, no hablo por la espalda de las personas y jamás he tenido miedo de decir lo que pienso, porque la verdad no es un secreto, siempre se sabe, ya sea a través de alguien o porque uno como observador intuye.
Sáquense las caretas estimados y les muestro mi espejo:
Primero que todo, no tengo por qué tener un idilio con alguien para obtener privilegios, como una posición o un rango. Eso es algo del siglo pasado, de mujeres que no creen que sus propias capacidades son suficientes para salir adelante por sí mismas y ser reconocidas por los demás. Soy una mujer que cree en la independencia y no es mi estilo utilizar a las personas para lograr lo que quiero - a diferencia de uds. - y lo que pienso, además que lo considero una real pérdida de tiempo, porque hay otras vías más sinceras y mucho más honestas que esas. Creo que es conveniente que antes de hablar y bromear, se informen de cómo sucedieron las cosas a través del tiempo y del por qué me confiaron la capacidad de "saber moderar o administrar algo". Por otro lado, mi vida en este momento está centrada en cosas mucho más relevantes que estar cuestionando o posiciones de otros, porque si fuera así, entonces tendría que objetar por todo lo que uds. hacen, lo cual no me concierne y sé que pesa menos que un paquete de cabritas.
En segundo lugar y derivado de lo último que hablaba, involúcrense en sus propias vidas y si no la tienen, cómprensela. Pero ni se les ocurra hablar mal de alguien que yo amo y que confió en sus capacidades, especialmente en uno de uds. Me importa menos que un pepino lo que hablen de la vida que construyo en común con esa persona y menos me interesa convencerlos que mi relación es verdadera, porque a diferencia de uds. yo si creo en lo que comparto y todo lo hago en intimidad y a conciencia, no para llamar la atención del resto y hacer daño a quien más quiero porque demostraría una gran inseguridad de mi parte. Por eso, hagan bromas de sí mismos y si algo quieren decir, sean más directos a la próxima que en realidad es bastante chistoso saber la verdad por otros medios. Y cuando creen "fantasías" de los demás, sean un poco más originales por favor.
Por último, sean lo bastante humildes para reconocer que aún les falta un gran camino por recorrer. Personas con tanta inseguridad y mierda adentro no me van a dar lecciones de vida, ni tratarme de ignorante en cuestiones básicas. Menos un músico frustrado influenciable que no sabe distinguir quiénes son las personas que lo valoran realmente y no se basa en relaciones superficiales para sentir el apoyo incondicional, una estudiante de Ciencias Políticas que con suerte sabe aplicar los principios de una buena política de vida, que se autoproclama "atractiva" y de atractivo lo único que tiene es que está respirando ahora y que se ríe de las relaciones ajenas, porque probablemente todos sus intentos de compartir con alguien son infructuosos y elogiando a los hombres y lanzárseles en bandeja así rellena su vacío provocado por su propia inseguridad y lo mismo va para todos lo de su grupito sustentado en "amistad", que de amistad lo único que los une es una chela, la meta a futuro de curarse raja y no saber del mundo porque no lo quiere nenfrentar con verdad, compartir la caña del otro día y mostrar antipatía al Universo, así como los mocosos que no les compran el juguete que vieron por la televisión.
Tanta rebeldía. Sí, ¡Qué rebeldía de partes de uds, ah!
La verdad es que me producen aversión. Y después de decirlo todo, sin importar si lo leen o no (aunque ojalá lo hagan, para que se den cuenta de la hipocresía que les duele admitir), comienzo a ignorarlos.




