Otro año que ya va cerrando su ciclo, adjuntándose experiencias gratas, otras no tanto, pero lo importante dentro de toda la opinión negativa circundante es resignificar las vivencias para filtrar lo positivo de la historia.Para mí fue un buen año, uno siempre piensa que podría ser mejor, pero sé que el que viene será así. Tuve muchas oportunidades: me consolidé en mi profesión teniendo una consulta propia y tuve después de un año un trabajo en un colegio, donde creo que di lo mejor de mí. También, adquirí un poco más de independencia en mis decisiones y asenté las bases de lo que quiero para el año que viene. El hombre que amo siempre apoyándome y consolidamos también nuestra relación, nos proyectamos como pareja, donde ambos tenemos una visión de perseverar y surgir en nuestros sueños mutuos y personales. Sentí el apoyo de mi familia, aunque sé que también me distancié un poco por una razón muy especial: lograr un poco de autosuficiencia. Creo que me fue bien, aunque también empatizo con lo que sucedió al menos en Chile, sin embargo, pienso que se puede extraer grandes valores como la solidaridad, la honestidad en una parte de la población y el intento al menos de no callar en lo que debería ser hablado. Eso es bueno dentro de todo.
Por otro lado, la vida pidió veracidad en los vínculos que establecí, por lo que hoy en día el concepto de amistad es distinto al de unos años atrás y se basa en la reciprocidad, en la urgencia de saber del otro, en la libertad, en las convicciones y superación, en la honestidad y el apoyo.
Por lo pronto, sé que el 2011 estará cargado de buenos deseos, sueños cumplidos y satisfacciones. Es el mismo sentimiento que quiero entregarles a todos... Por lo que sé que será un año excelente, siempre que uno lo quiera. Y yo quiero.

