Siendo el último día de agosto, quiero entregarle algo significativo para hoy y en consecuencia de lo que había ya comentado en algunas ocasiones previas y que sólo algunos pocos sabían. Hablo de mis viejas amistades de la Universidad de las que, quizás, nos fuimos alejando por caminar en lugares distintos o por otras cosas. Sé que en algún momento el orgullo se apoderó de mi y me dediqué a juzgar y a vociferar en contra, sin embargo, como la vida fluye uno en su propio crecimiento toma conciencia de que cargar con lo negativo es un peso muy grande que no deja decidir y, a su vez, como no decides, no avanzas. Por eso es que digo que la vida es muy sabia siempre, sabe cuándo conectar energías y cuándo separarlas, pero a modo de desapego y libertad espiritual. Así como hay otras que simplemente se conectan más allá del cuerpo físico, porque armonizan. Yo agradezco todo, incluso alguna discusión mirando o no nuestras caras. Agradezco, porque hacen que redefina mis actitudes y pensamientos, así como también, motiva a que redescubra mi confianza en la existencia. Yo las recuerdo con mucho cariño mientras crecía; me recuerdo como una niña en una visión algo reducida, de carencias en el corazón, de amores idealizados, pero sólo supe encontrar otra perspectiva por estar en compañía de sus risas, de las bromas sin mala intención, de aquellas tardes de embriaguez, donde el mundo se hacía grande, donde la plaza y el pastito eran una distracción perfecta para no sólo sentir el viento, sino a la vez conversar de música o de algo más aunque fuese improductivo, de alientos a cerveza, Coca Cola Express, a "Cholitos" y "papas fritas tóxicas" y olores a fotocopias y a dulzor de ser muy joven y vivir todos los días sin contarlos. Gracias antiguas amigas, gracias por ser parte de mi vida, sé muy poco de Uds., sé que ya una de Uds. es madre, otra que su labor es ayudar a los niños que aprendan con mucha motivación y que quería graduarse con nosotras, otra que organiza meditaciones y sesiones de yoga; soy feliz por los caminos que han tomado y les deseo siempre lo mejor, con todo el sentimiento que pueda haber. Y esta, aunque parece una despedida, es sólo un Hasta Luego para seguir, porque si algún día surge la posibilidad de juntarnos y conversar, mi disposición es siempre inmediata.

~Exhale sus profundidades
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