08/12/2011

El culto al cuerpo y otras hierbas

Las Tres Gracias de Rubens 

No quería hablar de ésto en un principio, porque creo que no es importante de exponer, pero lo hago por todo lo que ha sucedido en estos días en relación a las opiniones de un chileno en Internet sobre la salud física de otras personas, entendiéndose la contextura de ellas. Si bien las opiniones no son dignas de ser tomadas en cuenta, contrariamente actuó la contingencia de mi país sobre ello, entregándole esa atención a esa persona por sus dichos (justamente eso es lo que quería, pensando en su perspectiva de ver el mundo bastante enferma). Concretamente, ese chileno hizo un blog acerca de mujeres con sobrepeso y las criticaba de forma negativa, diciendo que éstas eran una lacra para la sociedad y que deberían pensar en inhabilitar sus vidas por ello. 

Me llama tremendamente la atención que se legitime y aún más se tome en cuenta vociferaciones tales que no pretenden más que generar daño y replicar acciones de este carácter - maltrato psicológico - en el futuro, ya sea en forma real o virtual. Esto daría paso a que se validen actitudes como el Ciberbullying, el cual aunque este tipo no lo comprenda, es un delito grave.

Sin embargo, ya este tipo en cierta forma ha recibido un escarmiento, porque ya recibe burlas generalizadas de la gente, no obstante, no creo que sea la solución a tal problema, porque es como echarle más leña al fuego. Yo creo que de cierta manera nosotros en ocasiones no nos damos cuenta que la misma sociedad es la que realiza este tipo de enjuiciamientos pero no a gran escala como lo hizo este hombre. 

No podemos hacernos los ciegos a algunas consideraciones de nuestra cultura, especialmente desde el rol masculino. Validamos como mujeres que los hombres vean porno y se masturben con mujeres 90-60-90 que sabemos internamente que en su mayoría no han obtenido ese cuerpo tan escultural a fuerza de un adecuado ejercicio, sino todo lo obtuvo por intervención quirúrgica. Mismo caso se puede dar en mujeres que prefieren a hombres con brazos con bíceps ostentosos que creen que se obtuvo a través de pesas, cuando utilizaron otros métodos artificiales que, por cierto, hacen que incluso tengan más probabilidades de ser estériles. Validamos como mujeres tener ese cuerpo de modelo, cuando ella acude a las purgas para adelgazar y luego conseguir una anorexia. Y en el caso de nosotras las mujeres, nos hacemos las indiferentes cuando sabemos que nuestras parejas comentan con sus amigos las mujeres que les parecen tan atractivas que no tienen asco de decir que son "minas ricas". Lo más penoso y chistoso al mismo tiempo, es que uno sabe en su interior que es sólo una fantasía ilusa, pero uno se entristece porque se siente desvalorizada y se vive ese pequeño dolor en silencio en algunos casos y es ahí cuando empieza esa brecha delgada entre la baja autoestima y la enfermedad. 

Por otro lado, puedo contar que mi caso no es la excepción. Tengo una contextura física gruesa y tal característica no ha sido desde siempre (de hecho, presentaba una contextura normal hasta los 21 años), pero luego empecé a adquirir esos rollitos de más producto de una depresión y un trastorno de ansiedad que tuve en dicho tiempo, los cuales fueron tratados clínicamente. No obstante, conservo esos rollitos y estoy 100% segura que es por mi hábito alimenticio al que me acostumbré, pero del que estoy consciente que no estoy del todo bien como la mayoría de los chilenos, reconozco ese error y puedo decir que en el tiempo si ha existido un proceso de aceptación de mi cuerpo, no por completo, pero ahí está. 

Es por eso que siento que he vivido dos procesos de mi ser. El primero es el que vino después de mi curación, que fue cultivar mi alma con nuevos aprendizajes para trascender en el alma para ir en abordaje de mi autoestima y mi desarrollo personal. Entendí entonces que mi cuerpo es sólo "un estuche" como diría Aterciopelados y que necesita luz y la mejor forma de obtenerla es a través de una resignificación de lo que defino como salud. Que el cuerpo no es más que una cáscara y que lo interminable es el alma que alberga. Y pucha que me costó creer en eso; ahora lo creo, vivo feliz a pesar de esos kilos de más y mi propósito es extender esa alegría a los demás. Y no sólo he visto a mujeres con sobrepeso tristes, ¡Hasta personas muy delgadas con esa emoción incrustada en sus almas! Y no saben qué reconfortante es sentir que hay cosas mucho más interesantes en la vida que pensar en ser perfectas. 

Nosotros nunca seremos perfectos, aunque ese señor chileno diga que lo ideal sea ser excesivamente delgado. Demasiada subjetiva su opinión, yo no la acojo, ni quiero insultarlo tampoco, porque no creo que sea necesario. Pero dentro de esa imperfección, tenemos que hacer cosas para mantenernos saludables y mejorar nuestra calidad de vida. Y aparte de leer un buen libro, alimentar al cerebro y que quede satisfecho es romper esos prototipos culturales; no quiero decir que eliminemos el porno o que nos hagamos las sordomudas y ciegas ante los gustos masculinos y femeninos. Pero si amarnos más, si en verdad decimos amar a otros sin que le hagamos un culto al ego. Y ahí comienza mi segundo proceso, que es afianzar mi salud física. Más deportes y mejor alimentación. Sobre los resultados, después puede que hable de ellos, pero lo más probable es que conserve mi silencio y mantendré una conversación interior, al igual que esos que murmuran sobre las "mijitas ricas", pero en mi caso habrá más tranquilidad, seguridad de lo real que se hará ésto y satisfecha conmigo misma de verme bien, no por los otros, sino por mi misma.


2 burbujas de color:

  1. Creo que es un tema importante de exponer, porque se está tomando un hecho puntual para reflexionar sobre lo que en la sociedad actualmente sucede. Todo lo que dices es cierto, y en el fondo, creo que en cada uno de nosotros hay un cierto grado de hipocresía por juzgar gravemente las actitudes de un joven desequilibrado, cuando de cierta manera, todos pensamos lo mismo. A las personas se las valora según su apariencia, vivimos en una sociedad superficial y machista, lo que no es ninguna novedad, pero en el día a día no hacemos nada para cambiar. Y no se trata de hacer grandes manifestaciones, sino de actitud. La publicidad en todas partes, la televisión en general, las revistas... todo en conjunto te bombardea constantemente un mensaje nocivo, que no estás flaca, que te falta esto, que te vistes de vieja... creando una necesidad para vender algo, logrando que todos seamos infelices, aunque seamos personas amadas, tengamos salud, exista armonía en nuestras vidas...
    Este es un tema que requiere de reflexión para tomar conciencia que mi felicidad vale más que la opinión del otro, y más aún cuando este otro es un extraño.
    Así que creo hay que juzgar menos y concentrarnos más en nosotros mismos :)

    ResponderSuprimir

~ Exhale sus profundidades