A esta altura, la vida me envía experiencias adjuntas con un vendaval de emociones. Y hay cosas que tal vez yo no quería darme cuenta, pero sabía con antelación y yo tomaba la acción de bloquear u olvidar.
Tal vez me hacía falta limpiar los lentes y declarar quienes están conmigo y quienes no lo he percibido tanto. Me hacía falta una experiencia más que eliminara una vez más mi ego para poder comprender que el apoyo no proviene de cualquier persona. Me hacía falta meditar, no pensar como siempre lo hago. Y qué bien que la vida me haya intensificado la reflexión. Yo sé que de todo me formo un aprendizaje, por muy carente de lógica que esté de mi realidad de ese entonces.
Realmente esto no tiene precio, es algo invaluable en lo material, es algo muy enriquecedor saber que hay gente que cree en ti, pero no sólo de lo que uno haga, sino de lo que uno es. Y me sorprende saber que hay personas que voy conociendo que me brindan dicho apoyo. En serio que gracias por montones, puedo respirar mejor y siento que aunque no soy un ser perfecto que me puedo dar la libertad de tomar y desechar. Utilicé tomar, otro término hubiese sido retener, pero creo que no calza con lo que he vivido.
Voy adquiriendo confianza conmigo misma, algo que quizás carecía un poco hace un tiempo. Y en ello, puedo distinguir quienes sentirían o pensarían un abrazo o una palabra. Sé perfectamente quienes están con los míos, pero me quedo en silencio muchas veces, porque la libertad de concluir es personal. Por esa razón es que en vez de entregar un consejo opto porque las personas que amo tomen sus propias decisiones. Sé en mi interior cuando las cosas pueden ir bien o no tanto y hay cosas que se reúnen y se ocultan en el tiempo. Pero la vida es sabia y por lo mismo ya me miro en unidad, pero separada de lo intrigante. Y es que creo en los vínculos, pero en el desapego también para poder definir muchas cosas. Como por ejemplo: Me encontré con un antigua amiga el viernes después de resolver un tema laboral. Si bien el desencuentro entre ambas ya fue hace dos años, cruzamos miradas, en mi caso mi intención era saludar, pero ella agachó la mirada, aún yo sabiendo que ella durante todo este tiempo estuvo en un proceso espiritual para redefinir su vida. Fue extraño, legitimo si, pero extraño. Pero quise abordar sin juicio ese encuentro para poder significarlo que a lo mejor aún le queda algo de ese proceso a ella que necesita revisar. Y yo también.
He decidido que quiero trasladar ese ritmo de cómo se formaron mis vínculos a mis desapegos. No en forma tan radical como antes. Paulatinamente, pausadamente, esporádicamente y todos esos sinónimos que concuerden con algo constante y tranquilo. Algo fluido. Le pondré empeño.
Agradezco a Mogwai por ayudarme a escribir y desahogarme con éxito.
yo necesito aprender todo eso que escribes, y ahora mismo siento como que no se va a producir jamás. Me gusta leerte, como siempre, me produce calma en la tormenta que llamamos vida. Parece que a lo único que se puede aspirar es al equilibrio y hasta eso es antinatural.
ResponderSuprimirUn abrazo.
Me encanta leer sobre tus meditaciones y cada escalón que subes en el aprendizaje interno. Es tan valioso dedicarse ese tiempo para crecer y disfrutar así más de la vida...Saludos Julie, que tengas un año nuevo lleno de éxitos!
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